SEÑOR GANDINI.- Señor Presidente: primero que nada, quiero decir que me alegro de que estemos dando este debate; creo que es de los debates que valen la pena. Además, me alegro del buen nivel y del respeto con que se lleva adelante. También quiero rescatar las palabras expresadas por la señora Diputada Peña Hernández. Este no es un tema de hombres contra mujeres ni de mujeres contra hombres. Además, pienso que el nivel de madurez en Sala es suficiente como para dejar atrás las visiones machistas o feministas con relación a un tema de fondo que estamos debatiendo. Y al respecto, quiero decir que comparto fervorosamente el primer enunciado de este proyecto de ley; lo comparto en la teoría y trato de vivirlo en la práctica. El primer enunciado establece la equidad de género y que es interés del Estado que se consagre en todos los ámbitos. Sin embargo, no comparto el modo en que el articulado intenta consagrarlo.
No creo que por el mecanismo de la cuota en los cargos de representación electiva estemos siguiendo un camino apropiado. Creo en la discriminación positiva. Creo en ella porque pienso que existe discriminación. Vivimos en una sociedad que discrimina, y uno de los grandes desafíos que tienen los sistemas democráticos es luchar contra la discriminación que existe latente en ellos frente a las diversas formas de organizarse en la sociedad y frente a las diversas formas de ser y de pensar. Se discrimina por religión, se discrimina por raza, se discrimina por sexo, se discrimina por ideología política; y todos, en algún momento, lo hemos vivido. Y vivir en democracia es superar esa discriminación natural con que muchas veces hasta nos educamos. Creo que se discrimina por sexo y hay que luchar contra eso. Y creo que deben generarse mecanismos de discriminación positiva al interior de nuestras vidas y en las reglas sociales con las que convivimos, es decir, las leyes. Sin embargo, no comparto ‑¡para nada comparto!; es una posición que he sostenido siempre y las compañeras de mi Partido lo saben‑ que la cuota pueda ir por encima de la representación ciudadana. Entiendo que la soberanía reposa en la libertad del ciudadano cuando elige; que en un sistema democrático republicano representativo, la representación que cada ciudadano quiere darse no puede tener ningún tipo de limitación.
La libertad no puede estar constreñida en ningún aspecto por limitantes, por loables que sean, buscando otra representación que no sea la que el individuo, una vez cada cinco años, puede ejercer con su voto. Así, creo que el mecanismo de la cuota vulnera ese principio básico y fundamental que es la libertad de elegir al representante. Se dijo aquí ‑lo dijo el señor miembro informante y lo he escuchado muchas veces; yo respeto esa forma de ver, pero no la comparto‑ que el 52% de las mujeres no están debidamente representadas o que están subrepresentadas. Aquí se acaba de leer una declaración de la COPPPAL que dice que una sociedad auténticamente democrática no puede ser tal si excluye a la mitad de su población. No comparto ese razonamiento; lo respeto, pero no lo comparto. Decir eso significaría expresar que los hombres representamos a hombres y que las mujeres representan a mujeres, y no es así. ¿Quién dijo que yo represento a hombres? ¿Quién dijo que mis compañeras representan a mujeres? ¿Quién dijo que estamos acá por el voto de ellos o de ellas exclusivamente? ¿Quién dijo que en los debates representamos el pensamiento masculino y obviamos el femenino, que representamos el pensamiento de los hombres cuando a estos les toca y no nos metemos en el de las mujeres? ¿Quién dijo que cuando debatimos aquí la reforma tributaria no estuvo en nuestra pretensión representar lo que las mujeres tenían que aportar como contribuyentes? ¿Por qué esa discriminación, creyendo que los hombres representamos hombres? A mí en eso no me duelen prendas. Antes de venir a este ámbito revisaba cómo estaba integrada mi Lista 250 en lo que tiene que ver con los convencionales en la campaña pasada. La tengo acá: salieron once convencionales nacionales por la Lista 250. El primero, como en todas las listas, era Larrañaga; de los otros diez, cinco son hombres y cinco mujeres y no hay cuota: hay militancia. La hicieron los compañeros. ¿Es una lista sábana? Sí. ¿Alguien sabe cómo se hizo? No. Como nadie va a saber cómo unas mujeres van a estar con la cuota y otras no. Claro: pero acá hay mujeres y hay hombres; y en las próximas elecciones internas mi Lista de Montevideo, la 2004-250, va a estar acompañada, al menos hasta hoy, por veintidós listas departamentales que aspiran a tener posiciones en la Convención Departamental de mi Partido. Pues bien; doce de ellas están encabezadas por hombres y diez por mujeres. ¿Piden la cuota? ¡No! Usan el sistema y tratan de conquistar sus posiciones. ¿Cuál es nuestra tarea? Abrirles camino; facilitarles el trabajo ‑ni qué hablar‑; posibilitar que esto exista.En mi caso, inclusive, motivarlas a que presenten sus listas. Ahora bien; ¿cómo funciona la realidad en un partido democrático que toma las elecciones internas como elemento básico porque es allí donde opina la gente? Ah, bueno; las listas de Diputados después se hacen tomando en consideración cómo se votó en las internas y el que salió sexto, no puede ir segundo y el que salió segundo no puede ir cuarto, porque así funciona la democracia cuando un partido la vive. Y nosotros iremos con una lista sábana, pero les puedo asegurar que si no se respetan los votos que cada uno obtuvo en la interna va a ser muy difícil construir la lista. Por eso las compañeras y los compañeros le piden el voto a los ciudadanos y a las ciudadanas indistintamente; ellas se lo piden a ellas y a ellos y ellos a ellas y a ellos para que los dejen ser sus representantes en la Convención Departamental del Partido, y a partir de ahí lo podrán ser en otros ámbitos, porque le preguntan a la gente.
Entonces yo no puedo compartir esa idea de que aquì el 52% de las mujeres está subrepresentado porque debería, entonces, dar por bueno que los hombres solo representamos a hombres. Creo que las mujeres ‑y no lo tengo por qué destacar yo‑ han hecho un gran aporte y lo siguen haciendo. Aportan una visión diferente en este colectivo y en otros colectivos y aportan una visión diferente en sus gestiones, cuando son individuales. Estoy hablando de sus gestiones al frente de una empresa, de una casa, de un sindicato o de un organismo público. Sí, claro: ni mejores ni peores; las hay de las buenas y de las no tanto, como ocurre con ellos; hay de los buenos y de los no tanto. Pero eso no quiere decir que debamos erosionar o vulnerar la base de nuestro sistema representantivo democrático que hace que la gente elija sin cortapisas de ninguna especie, porque aquí no estamos en función de representar sectores, agremiaciones, sexos, religiones o corporaciones de ninguna naturaleza. Aquí estamos en función de representar ciudadanos y yo creo que esa es la base esencial. ¿En mi Partido tenemos un enorme déficit? Lo tenemos. Me preocupa el déficit que tenemos en mi Partido en las posiciones de dirección de mujeres, tanto como me preocupa el déficit que tenemos en la representación de trabajadores en mi Partido. Lo tenemos y me preocupa, porque ellos también aportan una visión diferente y para quienes somos wilsonistas eso tiene un valor importante que, además, vivimos. También me preocupa que en otros partidos haya una subrepresentación de jóvenes con relación a sus votantes, de legisladores jóvenes. Sin embargo, no por eso los que aquí están dejan de representar mujeres, trabajadores o jóvenes, porque si así lo hiciéramos estaríamos fallando a quienes representamos. Y cualquiera de los que está aquí, hombres o mujeres, podría convocar mañana en la puerta de este recinto a hombres o a mujeres que los respalden y los tendrían o las tendrían, porque allí están.
Entonces, no me parece que por este camino estemos haciendo bien. Yo creo que hizo bien el Presidente de la República, con quien tengo muchas diferencias, nombrando en su Gabinete a mujeres en cargos de alta responsabilidad, porque en el Partido de Gobierno ‑así como en el mío‑ hay mujeres preparadas para asumir responsabilidades de primer nivel. Allí ellas tienen la oportunidad de que se las conozca más, quizás, de lo que se las puede conocer estando aquí. Algunas pasaron por aquí y hoy, pasados algunos meses, las conocen mucho más que en años de estar en este ámbito. Y luego la gente las podrá elegir para estos, para otros o para los más altos cargos, pero a partir de estar en cargos ejecutivos. Saben mis compañeras que yo he propuesto un proyecto a la interna del Partido que establece la cuota para los cargos de designación y no para los representativos, porque en eso creo. Quizás un día, en vez de esto, podríamos discutir que en cada ente autónomo haya una mujer al menos; o que entre todos los Ministros y Subsecretarios, al menos un tercio sea del otro sexo: hombres o mujeres. Luego la gente con su voto que es libre ‑y no puede tener limitantes‑ podrá decir si elige a esa persona para Intendente, para Presidente, para Diputado, para Senador o para otra cosa. Pero, cuidado: no nos engañemos, porque aquí estamos hablando de Convencionales, y exclusivamente para 2014 de Diputados, Senadores, suplentes de Intendentes. Hablamos de Diputados y Senadores para Montevideo y Canelones ‑en la práctica, no para ningún otro lado‑ y probablemente para alguna lista al Senado. Creo que el camino hacia la equidad de género pasa por otras medidas; algunas que están dentro de cada uno de nosotros; otras que van a las prácticas políticas que cada uno aplica en el grupo en el que es referente ‑grande o chico‑ y otras que son reglas que podrían facilitar el acceso de las mujeres a los ámbitos de decisión.Pero para los de representación deben acceder con el voto libre e independiente como todos, vengan de donde vengan, de la extracción que sean, con la edad que tengan, bastando la única condición de ser ciudadanos de este país para tener todos los derechos y todas las obligaciones.
Por estos motivos, señor Presidente, con todo respeto a quienes piensan diferente, estoy en Sala para decir que ante este proyecto de ley pienso distinto a muchos compañeros que van a votarlo en contra y probablemente pienso igual a muchos compañeros que lo van a votar a favor, pero quería dar estas, mis razones. No quiero especular sobre cómo las verán desde afuera; creo que estos son temas en los que hay que votar pensando en hoy y en después; pensando en qué es lo que dejamos y cuáles son las reglas de convivencia social y política que establecemos. Una vez más, considero que hay un déficit en la representación de las mujeres en los más altos cargos y que a la sociedad algo le pasa. Por lo tanto, debemos tomar medidas, pero insisto en que ninguna de ellas puede vulnerar la libertad del ciudadano y la libre representación que no puede tener limitantes ni estar constreñida por ningún aspecto legal.