¿Que lectura puede hacerse del episodio del Maciel y de la forma en que el Frente Amplio encaró la interpelación a la Ministra Muñoz ?
La primera es que el gobierno proclama transparencia y luego la niega. Que se auto define como un gobierno honrado y tiene episodios de corrupción que van a quedar en la nebulosa siempre. Hace a veces afirmaciones que no puede demostrar. La ministra dijo en la interpelación que en este gobierno no hay nadie procesado y se olvidó que ella era Secretaria General de la Intendencia de Montevideo y que la gestión de los casinos municipales derivó en cinco procesamientos, dos de los cuales eran jerarcas de este gobierno, integrantes del equipo económico, y que entre los delitos por los cuales fue procesado el Cr. Bengoa están algunos vinculados a a la gestión de los casinos en esta administración.
Dijo la ministra que respaldaba al director del Hospital Maciel, que está siendo precisamente investigado. Se parece mucho a lo que hizo el Cr. Astori, respaldando hasta último momento al Cr. Bengoa que terminó procesado. Pasados todos estos episodios, el Frente Amplio no aprende. Prometió cortar las manos y no hay un solo manco. Han sido respaldados todos.
Yo creo que el episodio revela descontrol por un lado y favoritismos por el otro. La justicia determinará si hay corrupción, si hay tráfico de influencias, si hay fraude al Estado. Ya hay algún funcionario preso por un episodio parecido en la gestión municipal, por firmar el service de máquinas de slots por más de lo que realmente se hacía. Muy parecido a esto de firmar y pagar horas de limpieza que nunca se hicieron.
Pero yo creo que el gran mensaje de la interpelación es que al Frente no le gusta que lo controlen y niega toda información al respecto. Por lo que creo que el Partido Nacional tendrá que ser muy responsable cuando asuma la administración y poner auditorías de gestión, tanto jurídicas como contables, en varios organismos que, a nuestro juicio, han llevado adelante gestiones y decisiones que merecen ser estudiadas a fondo.
¿Algún ejemplo concreto?
Creo que deberemos instalar auditorías de gestiones en Ancap, no sólo por los negocios de Alur sino por los negocios con Venezuela. En Pluna, por lo que el Estado ha tenido que pagar a una empresa que ha sido seleccionada sin la debida competencia. En el Ministerio de Salud Pública, donde hay notorios favoritismos e irregularidades. En la Oficina del Planeamiento y Presupuesto, que está lejos de la mano del control parlamentario porque su director tiene nivel ministerial pero no puede ser controlado. En la Ose donde hay muchísimas denuncias de gastos indebidos. En Casinos del Estado donde se prepara una mega licitación cuando el gobierno no ha definido cuál es el plan estratégico del juego en el país y sin embargo se convoca a abrir una cantidad de nuevos casinos en un régimen mixto con privados. En la cooperación internacional que administra OPP, que está pretendiendo ser utilizada como una forma de desviar los controles parlamentarios, y ya no lo maneja OPP, lo maneja la Corporación Nacional para el Desarrollo que es una persona de derecho público no estatal que ahora no controla ni el Tribunal de Cuentas ni el Parlamento y a través de ésta y por encargo de la OPP se contrata a la gente. En el Ministerio de Transporte y Obras públicas, donde hay una gestión de muchísimos recursos económicos, con decisiones del actual ministro que favorecen claramente a algunas empresas. En esos lugares, el Partido Nacional tendrá que ser muy severo y responsable, porque no puede recibir la administración sin saber lo que hay adentro.
¿La denuncia penal que anunciaste en la interpelación sería concretamente contra quién?
Yo voy a denunciar hechos. Será la justicia la que establezca si éstos configuran delitos. Yo, obligado por la ley que establece que todo funcionario público debe dar conocimiento de una situación que pueda eventualmente constituir delito, informé en el Parlamento de mi conocimiento por testimonios, de lo siguiente: la empresa Clanider SA, que se transformó en sociedad anónima muy pocos días antes de que el director del Maciel la contratara de manera directa y luego fuera beneficiaria de una licitación, a mi juicio hecha a medida para que esa empresa la ganara, además de facturar 8 millones de pesos que no corresponden por horas no trabajadas y por supervisores cuyo sueldo debía absorber la empresa, en horas en que sus funcionarios están trabajando en el Maciel y por lo tanto el Maciel le paga por ellos, son trasladados con camionetas y con equipos de limpieza, a limpiar casas, empresas, colegios –no todos los días pero con habitualidad- y la empresa cobra dos veces por las mismas horas. Y sus funcionarios cobran por el Maciel y por el trabajo extra que hacen. No es imputable a los funcionarios, pero sí a la decisión que toma la empresa que, a mi juicio, está mintiendo a la administración sobre el servicio que le presta.
Pasemos a temas electorales ¿Encabezar la lista troncal de Alianza Nacional en Montevideo, donde se concentra prácticamente la mitad del electorado constituye una responsabilidad, un desafío o un compromiso extra para ti?
Totalmente. Además nos auto imponemos el desafío de pagar la deuda que tenemos los montevideanos con el Partido Nacional. La elección, se define en buena medida en Montevideo. No podemos permitir que el Frente siga obteniendo la mayoría absoluta en la Capital , porque es muy difícil recuperar esa diferencia en el Interior. Tenemos que votar mejor. Y para votar mejor tenemos que estar más cerca de la gente. Tenemos que interpretar mejor a los montevideanos. Tenemos que ser verdaderos representantes de su sentir y de su pensamiento. Y tenemos que serlo fieles a un partido nacional y policlasista. No es éste el partido del Interior: es de todos. No es éste el partido de unos vecinos y no de otros. No es el partido de unos contra otros.
Por lo tanto el Partido debe desplegarse más aún en todo el territorio y en todos los sectores sociales.
Tenemos dificultad, no para representarlos cuando estamos en el gobierno o en el Parlamento, sino para que se interprete adecuadamente que los representamos.
¿A qué atribuyes esa dificultad?
Me parece que falta comunicación con la gente, que no es la de los medios. Se puede salir todos los días en televisión y eso no asegura que la gente nos vote. Falta –como yo le llamo- infantería. Hay que caminar más, hay que estar más cerca. El Partido tiene que entender más a Montevideo.
Hay que tomar conciencia de que Montevideo elige 12 senadores, si se eligieran por departamento.
Montevideo está dividido en 18 zonales para la circunscripción municipal. Si uno va al zonal 5, que es Pocitos y Punta Carretas fundamentalmente, o si va al zonal 9, que es desde la Curva de Maroñas por el Este Camino Maldonado hasta el límite con Canelones, cualquiera de ellas tiene la misma población que todo el Departamento de Maldonado. Son dos zonales que si fuera a elegir diputados, eligen 5 cada uno, igual que Maldonado. Sin embargo, capaz que vamos 10 veces a Aiguá y ninguna a Punta de Rieles. No nosotros, pero tal vez los dirigentes o la fórmula.
Tenemos que darle mayor importancia. Tenemos que tener mayor presencia. A veces ponemos muchos pasacalles y muchas columneras, pero no pasan de Avenida Italia Norte. Montevideo es grande. Hay que caminarlo más y nunca da el tiempo si lo hacemos tres meses antes de la elección.
La elección es la cosecha, para la que hay que arar y sembrar los cinco años. La gente nos acompaña si trabamos una relación de confianza y fidelidad. Y para ello hay que golpear muchas puertas, hay que tomar mucho mate, hay que hablar mucho con los vecinos, hay que embarrarse, chapotear en las aguas servidas, caminar basurales, escuchar a la gente cuando nos habla de sus problemas fundamentales. Y, por ejemplo, es fundamental, para alguien que no pase el ómnibus a las 5 de la mañana cuando va a trabajar. Es fundamental para la gente no vivir al lado de una fábrica que contamina. Es fundamental para la gente poder vivir tranquila. No tener que dejar un custodia familar cuando sale a un cumpleaños o no poder ir. Y la gente sabe que estamos en eso cuando le hablamos mano a mano, lo que requiere gastar mucha suela y muchos días y sacrificar los fines de semana.
¿Y eso se ha hecho?
Creo que en esta oportunidad vamos a cosechar más. Porque el Partido tiene una generación política al frente de las listas montevideanas que ha aprendido, está más comprometida con eso. Yo aspiro a que todos los dirigentes del Partido recojan los frutos del esfuerzo que han hecho. Y deseo que a la 71 de Penadés, todos los muchachos del Herrerismo y a la 33 de Pancho Gallinal y Verónica Alonso y a la 404 de Lacalle Pou y de Alvarito Delgado, así como a nosotros, les vaya bien. Nos merecemos que nos vaya bien. Y si nos va bien, esta generación va a poder seguir adelante construyendo un proyecto que, a lo mejor, no es de corto plazo, sino de mediano plazo, para hacerle honor a Fernández Crespo, que fue el único que le plantó la bandera del Partido Nacional a la Capital.
Con la 2004 también tenemos un desafío autoimpuesto. En la elección pasada fue la lista más votada del Partido en Montevideo. Sacó 100 mil votos. Nos hemos propuesto tener una votación igual y que Alianza Nacional tenga 5 o 6 diputados por Montevideo. Creo que podemos. Hay un equipo formidable que nos hemos reencontrado. Todos hemos militado juntos. Cuando llega la hora de marcar democráticamente lo hacemos, competimos entre nosotros, pero todos llevando a Larrañaga, y ahora nos hemos juntado y tenemos el desafío de volver a ser la lista más grande del Partido en Montevideo.
Mencionaste algunos temas importantes que tienen más bien carácter municipal. ¿Qué temas de carácter nacional crees tú que son particularmente sensibles para los montevideanos?
Creo que la seguridad, la marginalidad, que ocasiona problemas diversos de integración social especialmente para los jóvenes, son temas centrales.
La seguridad se vive en Montevideo, como en cualquier ciudad grande, con más violencia, miedo y distanciamiento de las relaciones personales, que en el Interior del país.
Nos va cambiando la forma de ser. Se acabó la esquina. Se acabó dejar que los chicos salgan a la calle a jugar.
Se terminó la tranquilidad. Te roban en un apartamento del décimo segundo piso de Pocitos y te roban en una casa muy humilde de un asentamiento. A uno el televisor y a otros el Primus. Y a lo mejor, el Primus es más importante que el televisor relativamente para quien lo tiene.
Entonces hay que darle seguridad a la gente. A través de la prevención, pero también a través del control y la represión.
No es posible que en los barrios, sobre todo en aquellos que siguen siendo barrios, todo el mundo sepa quiénes son los delincuentes, todo el mundo sepa donde está la pasta base, todo el mundo sepa a quién le tiene que tener miedo y con quién no debe meterse porque pertenece a una barra o porque tiene un hermano que después toma venganza, y no podamos protegerlos.
Nuestra obligación, desde el gobierno, es proteger a la gente honesta. Y si no podemos hacer eso no nos merecemos estar en el gobierno. Ese es un gran desafío y un tema muy montevideano.
Y la desintegración social, también.
Si uno anda por La Comercial , por La Aguada , si uno hace una cuadras en el entorno de la torre de Antel o por Arroyo Seco, verá barrios con todos los servicios. Tienen hormigón, tienen saneamiento, alumbrado público, mucho ómnibus… lo que no tienen es gente. La gente se fue yendo a la periferia. Gente expulsada del Centro que estaban socializados, en vivienda bien establecida, familias estables, con trabajo regular, pasaron a la periferia por no tener para pagar el alquiler y además porque la familia se ha ido desestructurando. Nuestros asentamientos están llenos de mujeres solas con muchos hijos. No hay en los barrios guarderías. Si la madre sale a trabajar esos niños quedan tirados a la suerte del medio en el que viven.
Tenemos que integrar a esa gente. Y alguna de esa gente es muy difícil de integrarla. Porque para trabajar no sólo hay que tener necesidad de trabajar, Hay que tener cultura de trabajo. Eso es parte de la ecuación que se recibe. Y cuando no se recibe, cuando no hay una cadena generacional que transmita eso, sólo la escuela pública puede hacerlo. Que además de enseñar a escribir tiene que integrar y sustituir as la familia cuando no existe. O cuando aún existiendo, no transmite valores.
Entonces, allí es donde tenemos que estar. Y esa no es una tarea municipal. Es una tarea nacional y multidisciplinaria que requiere una enorme voluntad política, pero también una gran inteligencia y conocimiento de la realidad, para que la plata de los uruguayos no se quede por el camino pagando consultorías y grandes sueldos, o repartida entre quienes no la merecen. Y por último, que llegue a donde debe y no termine alimentando el círculo vicioso. Buena parte del dinero del Plan de Emergencia termina en alcohol, cigarros y pasta base, aunque también hay gente que la utiliza bien. A mi me gusta más la tarjeta que hace que la gente humilde pueda adquirir alimento de manera más digna.
El INDA de antes daba una bolsa negra de plástico con 7 kilos de comida de mala calidad, para la cual había que hacer cola como en la puerta de una cárcel. Ir al supermercado del barrio con una tarjeta, como la de cualquier otro y poder comprar alimentos es más digno y es más seguro, aunque siempre pueda tener algún desvío. Pero es mucho mejor. El Estado tiene que ser más eficiente en los mecanismos de distribución de recursos públicos para ir cortando esa cadena de pobreza que se transforma en marginalidad. Me gusta el Plan Ceibal. Me gustan las escuelas de tiempo completo. Me gustan los planes asistenciales en los que participa la gente y aquellos que se llevan adelante con honestidad y sin clientelismo. Ese es todo un desafío.
La campaña política está empezando a ponerse muy dura, con una actitud muy agresiva de los dirigentes frenteamplistas contra el Partido Nacional. ¿Crees que el Partido debe salir a responder los agravios?
Un partido es un equipo y dentro de él cada cual tiene un papel. No me imagino a la fórmula entrando en el terreno chico del ataque, porque ni es nuestro estilo ni vamos a ganar así.
Pero también hay que tener una buena defensa. Creo que es tarea de otros de nosotros defender al Partido y no dejarse agraviar. Porque no pueden decir cualquier cosa de nuestro partido y de nuestros candidatos. Y si las dicen, pues que aguanten el debate. No hay por qué tolerar que nos peguen afiches por toda la ciudad ridiculizando una propuesta seria. Creo que hay que responder.
Pero muchos agravios no vienen sólo de los afiches, sino de la propia fórmula presidencial frenteamplista.
Si, pero yo leo en esa actitud un cambio que surge como reacción al problema que tienen ellos. El Partido Nacional votó mejor que el Frente Amplio en las elecciones internas. Los frenteamplistas no fueron a votar. Y muchos rompieron su lista para ponerla en el sobre. Hay una protesta velada en lo que pasó con la militancia frenteamplista el 28 de junio. El salir a atacar es un mecanismo para movilizar y salir a unir. Es confrontar e identificar al adversario, convirtiéndolo en enemigo, para que la gente se mueva. Están tratando de desperezar a los frenteamplistas que tal vez no pusieron todavía la bandera en la ventana. Y eso es notorio.
Puede ser que con eso logren que los militantes frenteamplistas se despierten de la siesta, se pinten la cara y salgan a pelear. Pero también me parece que muchísima otra gente que está viendo a quien vota, no quiere un país de agravios, enfrentamientos y de unos contra otros. A lo mejor ganan entusiasmo por un lado y pierden votos por el otro.
¿Esa es una elección más o tiene características que la hacen especial?
Es diferente. El Frente se preparó 35 años para ganar la elección y fue construyendo piedra sobre piedra la victoria del 2004. Pero no destinó un solo minuto a prepararse para entregar el gobierno. No están preparados. No está en la estructura mental del frentista poder perder. Y en la medida que lo empiezan a ver como posible, no aceptan que tal vez dentro de pocos meses tengan que entregar el poder.
Eso hace que esta elección sea diferente. La hace más radical. Por eso los dirigentes tienen que ser muy prudentes. Porque, aún sin quererlo, pueden estar dando manija en un ambiente propicio para recibirla y actuar sin medir las consecuencias. La gente sigue a los dirigentes. Y si hay ambiente para el radicalismo, podemos tener episodios que estoy seguro no los quieren tampoco Mujica ni Astori. Y hay que tener cuidado, porque después las piedras se las tiran también a ellos. Ese es el peor escenario que podemos tener para una elección.
Nosotros ya vivimos en el 2004 un día de elección en el que había barrios en los que no se podía entrar. Era complicado andar por Belvedere, por La Teja , por Nuevo parís. Estaba difícil. De pronto uno iba con una bandera y se encontraba en una esquina con una barra que no lo dejaba pasar. Y la gente se asustaba y se daba vuelta.
Y bueno, lograron el objetivo: cerrar una parte de Montevideo. Eso no es bueno para el Uruguay. El Frente tiene que prepararse para perder y tiene que decirle a su gente que a lo mejor el Primero de Marzo tiene que entregar el gobierno a otro partido que les ganó democráticamente. Si traslada eso, vamos a tener una mejor elección. Si no, va a ser diferente.